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1 de enero de 1995
Proceso EjecutivoCivil de HaciendaTítulo EjecutivoCobro Judicial

Consideraciones Prácticas en torno al Proceso Ejecutivo

Obra que analiza el proceso ejecutivo en materia civil de hacienda, con énfasis en la clasificación de títulos ejecutivos, los presupuestos de liquidez y exigibilidad, los requisitos de la demanda y las particularidades del cobro judicial en la jurisdicción contencioso-administrativa.

Por
Dr. Óscar Eduardo González Camacho
Ex-Magistrado de la Sala Primera (2002–2014). Co-redactor del CPCA. Doctor en Derecho por la Universidad de Alcalá, Cum Laude.

Obra publicada por la Escuela Judicial del Poder Judicial de Costa Rica (1995).


Sumario

Esta obra de 291 páginas constituye un tratado práctico y exhaustivo sobre el proceso ejecutivo en materia civil de hacienda, escrito desde la experiencia directa del autor como juez de la jurisdicción contencioso-administrativa y civil de hacienda. La obra se divide en dos partes y aborda con rigor tanto los aspectos doctrinales como las complejidades prácticas que enfrentan los operadores jurídicos en el cobro judicial. La relevancia de esta publicación radica en que, al momento de su aparición, la materia civil de hacienda carecía de un tratamiento doctrinal sistemático que permitiera a jueces, litigantes y funcionarios públicos contar con una guía de referencia para la tramitación de los procesos ejecutivos en esta jurisdicción especializada.

La obra responde a una necesidad práctica concreta: la actividad de cobro judicial constituye una de las funciones más recurrentes de la jurisdicción civil de hacienda, y sin embargo, la complejidad derivada de la multiplicidad de títulos ejecutivos, de la diversidad de instituciones públicas acreedoras y de las particularidades procesales de la materia ius-publicista generaban incertidumbre y disparidad en la tramitación de estos procesos. El autor aborda esta problemática con un enfoque que combina la fundamentación teórica con la orientación práctica inmediata, haciendo de la obra un instrumento de consulta cotidiana para los operadores del sistema judicial.

Capítulo I: Distinción entre materia contencioso-administrativa y civil de hacienda

El Capítulo I establece la distinción fundamental entre la materia contencioso-administrativa y la civil de hacienda, una diferenciación que resulta esencial para comprender el ámbito de aplicación del proceso ejecutivo objeto de estudio. El autor aclara que mientras la materia contencioso-administrativa se dirige al control de las conductas de la Administración en su esfera pública —es decir, al examen de la legalidad de los actos, disposiciones y actuaciones materiales de la Administración Pública en ejercicio de sus potestades—, la civil de hacienda está dispuesta para la discusión de aspectos patrimoniales en los que la Administración interviene como sujeto de relaciones de contenido económico.

Esta distinción no es meramente teórica, sino que tiene consecuencias procesales directas, pues determina las reglas procedimentales aplicables, las competencias del tribunal, los presupuestos de admisibilidad y el régimen de recursos disponibles. El autor profundiza en los criterios que permiten identificar cuándo una controversia pertenece a la materia contencioso-administrativa y cuándo corresponde a la civil de hacienda, señalando que la línea divisoria no siempre resulta clara y que la práctica judicial ha debido resolver numerosos conflictos de competencia derivados de esta zona gris.

El proceso ejecutivo en materia civil de hacienda se tramita conforme al Código Procesal Civil, con algunas particularidades propias de la materia ius-publicista que derivan de la naturaleza de los sujetos intervinientes —entidades públicas como acreedoras o deudoras— y de los intereses públicos comprometidos en la actividad de cobro judicial. El autor analiza estas particularidades con detalle, identificando las normas especiales que modifican o complementan el régimen procesal civil general cuando una de las partes del proceso ejecutivo es una entidad de Derecho público.

Capítulo II: Naturaleza del proceso ejecutivo

El Capítulo II analiza la naturaleza del proceso ejecutivo como proceso sumario, ofreciendo una caracterización doctrinal que permite distinguirlo de los procesos declarativos y comprender su finalidad específica dentro del sistema procesal. Se destaca que la finalidad del proceso ejecutivo está dirigida a la satisfacción del derecho del acreedor mediante los bienes del deudor, partiendo de la premisa de que la existencia del derecho ya ha sido acreditada a través del título ejecutivo, de modo que el proceso no tiene por objeto la declaración del derecho sino su realización forzosa.

El autor advierte sobre la tendencia de convertir el ejecutivo en un proceso declarativo que desvirtúa su razón de ser, una práctica que se manifiesta cuando las partes o los tribunales permiten que el debate procesal se extienda a cuestiones que exceden el ámbito propio del proceso ejecutivo. Esta desnaturalización se produce, por ejemplo, cuando se admiten excepciones que cuestionan la causa o el origen de la obligación, cuando se permite la producción de prueba sobre hechos ajenos a los presupuestos del título ejecutivo, o cuando la resolución del tribunal se pronuncia sobre aspectos sustantivos que deberían ser objeto de un proceso de conocimiento. El autor enfatiza que la preservación de la naturaleza sumaria del proceso ejecutivo es esencial para garantizar la celeridad y eficacia que caracterizan a este tipo de tutela jurisdiccional, sin perjuicio de que las cuestiones sustantivas controvertidas puedan ser debatidas en un proceso declarativo posterior.

Capítulo III: El título ejecutivo

El Capítulo III, el más extenso de la obra, desarrolla en profundidad el título ejecutivo, que constituye el presupuesto esencial y la piedra angular del proceso ejecutivo. El título ejecutivo es el documento que, por reunir los requisitos legalmente establecidos, habilita al acreedor para promover la ejecución forzosa de la obligación en él consignada sin necesidad de un previo proceso declarativo.

Se examinan los presupuestos genéricos del título ejecutivo: la identificación de las partes, que exige que el documento permita determinar con precisión quién es el acreedor y quién el deudor de la obligación; la liquidez, que requiere que la obligación esté determinada en su monto o sea determinable mediante operaciones aritméticas simples a partir de los datos contenidos en el propio título; y la exigibilidad, que supone que la obligación sea actualmente debida, es decir, que haya vencido el plazo o se haya cumplido la condición a la que estuviera sujeta.

La obra ofrece una clasificación detallada de los títulos ejecutivos que distingue entre títulos judiciales y títulos extrajudiciales, categoría esta última que se subdivide a su vez en títulos negociales y títulos administrativos. Los títulos judiciales en sentido estricto comprenden las sentencias firmes de condena y otras resoluciones judiciales que la ley dota de fuerza ejecutiva, incluyendo el proceso monitorio como mecanismo de creación de títulos ejecutivos judiciales y las resoluciones judiciales firmes que contienen obligaciones de pago. El autor analiza los requisitos que debe reunir cada tipo de título judicial para ser considerado ejecutivo y las particularidades de su tramitación en la jurisdicción civil de hacienda.

Los títulos extrajudiciales negociales comprenden aquellos documentos de origen privado a los que la ley reconoce fuerza ejecutiva, tales como los documentos públicos, las letras de cambio, los pagarés y otros instrumentos mercantiles. Los títulos extrajudiciales administrativos, por su parte, constituyen la categoría de mayor relevancia práctica en la jurisdicción civil de hacienda, pues comprenden las certificaciones y documentos expedidos por las entidades públicas que la legislación dota de fuerza ejecutiva para el cobro de obligaciones a favor del Estado o de sus instituciones.

Entre los títulos administrativos, el autor analiza con particular detalle las certificaciones de la Tributación Directa, que acreditan obligaciones tributarias pendientes de pago; las certificaciones del INS (Instituto Nacional de Seguros), relativas a primas de seguros y otras obligaciones derivadas de la actividad aseguradora estatal; las certificaciones de la Caja Costarricense de Seguro Social, que documentan obligaciones por cuotas obrero-patronales y otros adeudos al sistema de seguridad social; las certificaciones municipales, que acreditan obligaciones por impuestos municipales, tasas y contribuciones especiales; las certificaciones del INA (Instituto Nacional de Aprendizaje), del Banco Popular y de múltiples instituciones públicas que cuentan con la potestad legal de expedir documentos con fuerza ejecutiva.

Se dedica especial atención al artículo 149 de la Ley General de la Administración Pública, norma que regula la ejecutividad y ejecutoriedad del acto administrativo y que constituye uno de los fundamentos legales más relevantes para la actividad de cobro judicial de la Administración. El autor examina la ejecutividad del acto administrativo como la cualidad que le permite producir sus efectos jurídicos desde el momento de su emisión, y la ejecutoriedad como la potestad que habilita a la Administración para ejecutar por sí misma sus propios actos sin necesidad de acudir a la vía judicial. Se analiza la ejecución forzosa del acto administrativo, los casos de incertidumbre en los que la Administración debe acudir al proceso judicial para la ejecución de sus actos, y la facultad de las empresas públicas para expedir certificaciones ejecutivas que les permitan cobrar judicialmente las obligaciones a su favor.

Capítulo IV: Prerrequisitos de la demanda ejecutiva

El Capítulo IV aborda los prerrequisitos de la demanda ejecutiva, es decir, las gestiones y condiciones que deben cumplirse antes de la presentación de la demanda ante el tribunal. Se presta especial énfasis al agotamiento de la vía administrativa como requisito de admisibilidad en el contexto de la jurisdicción civil de hacienda, examinando cuándo resulta exigible este requisito y cuáles son las consecuencias de su incumplimiento. El autor analiza los supuestos en los que el agotamiento de la vía administrativa opera como presupuesto procesal del proceso ejecutivo y aquellos en los que la naturaleza del título ejecutivo exime al acreedor de esta exigencia, ofreciendo criterios claros para la resolución de las dudas que frecuentemente surgen en la práctica forense.

Capítulo V: Requisitos de la demanda ejecutiva

El Capítulo V desarrolla exhaustivamente los requisitos de la demanda ejecutiva, proporcionando una guía pormenorizada de cada uno de los elementos que debe contener el escrito de demanda para su admisión por parte del tribunal. Se analizan los nombres y calidades de las partes, incluyendo las particularidades que presenta la identificación de las entidades públicas como partes procesales en el proceso ejecutivo.

El régimen de poderes es objeto de un tratamiento particularmente detallado, examinando las distintas modalidades de apoderamiento reconocidas en el ordenamiento costarricense: el poder generalísimo, que confiere las más amplias facultades de representación; el poder general, que habilita la representación en actos de administración ordinaria; el poder especial, que se otorga para actos o negocios jurídicos determinados; el poder especialísimo, que se requiere para ciertos actos de disposición que la ley señala expresamente; y el poder representativo judicial, que habilita la actuación procesal en nombre del poderdante. El autor analiza los requisitos de forma y de fondo de cada tipo de poder y las consecuencias de los defectos de representación en el proceso ejecutivo.

Se examinan la exposición de hechos, que debe ser clara, precisa y circunstanciada; los fundamentos de derecho, que identifican las normas jurídicas que sustentan la pretensión ejecutiva; la pretensión, que debe expresar con claridad qué es lo que se solicita al tribunal; las pruebas, que en el proceso ejecutivo se limitan fundamentalmente al título ejecutivo; la cuantía, que determina la competencia del tribunal y el régimen de costas; el lugar para notificaciones; la firma del demandante o su representante; la autenticación del escrito; y los timbres que deben adherirse conforme a la legislación fiscal.

El capítulo incluye un análisis detallado sobre las entidades exentas y no exentas de pago de timbres, identificando las instituciones públicas que gozan de exención legal y aquellas que deben cumplir con la obligación de timbraje, cuestión que resulta de considerable relevancia práctica en la tramitación de los procesos ejecutivos en materia civil de hacienda.

Capítulo VI y Anexos

El Capítulo VI examina los defectos de la demanda, analizando las causas que pueden dar lugar a la prevención de subsanación de defectos por parte del tribunal o al rechazo de plano de la demanda ejecutiva. Se distingue entre defectos subsanables e insubsanables, se examinan los plazos y procedimientos para la corrección de defectos, y se analizan las consecuencias procesales del incumplimiento de las prevenciones judiciales.

La obra concluye con anexos de notable utilidad práctica que incluyen un esquema de clasificación de títulos ejecutivos, organizado de manera sistemática para facilitar la identificación del tipo de título y los requisitos aplicables en cada caso, y formularios base para demandas ejecutivas simples, hipotecarias y prendarias. Estos formularios proporcionan modelos de referencia que permiten a los litigantes y funcionarios judiciales contar con una guía práctica para la redacción de las demandas ejecutivas, adaptable a las particularidades de cada caso concreto.

Significado de la obra

La obra constituye una referencia indispensable para la práctica del cobro judicial en la jurisdicción contencioso-administrativa y civil de hacienda costarricense, combinando rigor doctrinal con utilidad práctica inmediata para el litigante. Su valor perdurable radica en la claridad con que sistematiza una materia de considerable complejidad técnica y en la perspectiva práctica que ofrece, nacida de la experiencia directa del autor en el ejercicio de la función jurisdiccional. La clasificación de títulos ejecutivos y el análisis de los requisitos de la demanda contenidos en esta obra han servido como referencia permanente para la práctica forense en la jurisdicción civil de hacienda costarricense.

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Sobre el autor
Dr. Óscar Eduardo González Camacho
Dr. Óscar Eduardo González Camacho

Fundador y Director · Corporación GC

Ex-Magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Co-redactor del CPCA. Más de 38 años de trayectoria en Derecho Público.

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Bufete de abogados especializado en Derecho Público, fundado por el Dr. Óscar Eduardo González Camacho, co-redactor del Código Procesal Contencioso Administrativo.

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